«Señor, no te molestes; no soy yo digno de que entres en mi casa, por eso no me he
atrevido a venir personalmente. Pero basta una palabra tuya y mi criado quedará sano» Lc
7,6-7.
«Señor, no te molestes; no soy yo digno de que entres en mi casa, por eso no me he
atrevido a venir personalmente. Pero basta una palabra tuya y mi criado quedará sano» Lc
7,6-7.